Poesía

Preguntar la hora

Es demasiado pronto para prender

la cafetera, los motores de los coches,

los botones de las jacarandas,

la esperanza que dormita.

Es enero y decimos que es demasiado pronto

para preguntar tu nombre,

silenciar mi historia

y reconocer el hábito de no hacerlo.

Es demasiado pronto para que llueva

y, sin embargo, llovizna.

Camino contigo.

Tanteamos la fertilidad de nuestra tierra,

la erosión que nos amenaza

y decimos que es demasiado pronto para abandonar la cosecha.

Nos entregamos con antelación a lo establecido.

Prendemos la cafetera, los motores de los coches,

las jacarandas de mi cuerpo,

la lluvia de tu tronco: nos mojamos.

Desgastamos la tierra por el uso

y engullimos la cosecha.

Es demasiado pronto para nosotros

y demasiado tarde para este poema.  


Itzel Hernández nació un martes trece.

1 comentario en “Preguntar la hora”

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